Diferencias entre el jamón ibérico y la paleta ibérica

Esta semana en Arturo Sánchez nos hemos propuesto desvelar cuáles son los principales matices que diferencian al jamón ibérico y a la paleta ibérica. Tamaño, peso, sabor… ¡No te pierdas estos detalles que te convertirán en todo un experto a la hora de comprar!

Diferencias entre el jamón ibérico y la paleta ibérica

Jamón 100% ibérico de bellota Arturo Sánchez

Aunque es un punto básico, conviene aclarar cada matiz desde el inicio. La paleta ibérica proviene de la pata delantera del cerdo ibérico, mientras que el jamón ibérico lo hace de la trasera, por lo que es una pieza que incorpora el hueso de la cadera.

El tamaño (tanto de anchura como de largura) también es otro factor a tener en cuenta. La paleta es mucho menor en fisonomía que el jamón, generalmente con una largura de entre 60 y 75 centímetros, además de más estrecha.

El jamón, por su parte, suele tener una longitud de entre 70 y 90 centímetros de largo. La morfología del jamón, más ancha y redondeada, hace que las lonchas sean también de mayor tamaño.

¿Y el peso? Aunque depende del tamaño y la complexión de cada animal, el jamón suele pesar una media de 7,5 kilos, mientras que la paletilla unos 4,5 kilos.

La carne

La localización de cada pieza también las dota de algunas diferencias en cuanto a la textura. La paleta es una pieza más grasa que el jamón ibérico, lo que la hace más sabrosa y jugosa.

Paleta ibérica de bellota Arturo Sánchez
Paleta ibérica Arturo Sánchez

Evidentemente por tradición, al jamón ibérico siempre se le ha considerado “noble de nobles” en cuanto a la diversidad de matices de sabor. Esto se debe fundamentalmente a que el jamón ibérico pasa por un período de curación más largo, lo que dota a esta pieza de mayor singularidad y complejidad a la hora de degustarlo.

La paletilla, al ser una pieza más pequeña, tarda menos tiempo en secarse y curarse, por lo que tendrá otras características organolépticas.

Es decir, se podría afirmar que la paleta cuenta con más grasa y por lo tanto con menos carne aprovechable, mientras que el jamón ibérico cuenta con un mayor rendimiento.

Jamón ibérico Gran Rerserva - Arturo Sánchez
Jamón 100% ibérico de bellota Arturo Sánchez

El proceso de curación y secado en Arturo Sánchez

Si hay una credencial diferenciadora en el legado Arturo Sánchez es precisamente el tiempo. Nuestro “saber hacer” familiar siempre ha estado marcado por la naturaleza, por un proceso que de principio a fin se caracteriza por no poner relojes, y que sea el ritmo del tiempo el que vaya otorgando todos los matices a nuestros productos.

El clima en Guijuelo y el proceso de curación

En el caso del jamón 100% ibérico de bellota, es un mínimo de 48 meses el tiempo de curación que pasan en nuestros secaderos y bodegas naturales de Guijuelo, con el viento frío y seco de las Sierras de Béjar y Gredos “bañando” a cada uno de nuestros “reyes” de la casa, el alma de Arturo Sánchez.

A diferencia de entre los 30 y 36 meses que la media de jamones pasa curándose, en Arturo Sánchez doblamos ese período (48 meses), garantizando que nuestro jamón ibérico 100% de bellota sea considerado por chefs de renombre y gastrónomos único en el mundo.

Un sabor equilibrado, puro, con una excelente cobertura de grasa y ese color rojo intenso que nos caracteriza.

plato de jamón ibérico de bellota

Con la paleta ocurre algo similar. Mientras que la media de productos de otras marcas pasa por un proceso de curado de entre 18 y 24 meses, en Arturo Sánchez este proceso llega a alcanzar los 30 – 36 meses.

El resultado es una paleta ibérica 100% de bellota que cuenta con una perfecta infiltración de grasa y con un aroma y un sabor que siempre sorprenden.

¿Y el precio?

Cada uno de estos matices cristalizan por lo tanto en diferencias de precio entre uno y otro producto, haciendo del jamón ibérico una pieza más cara que la paleta.

Tras esto reside, en el caso del jamón 100% de bellota Arturo Sánchez, el certificado 100% ibérico, la doble montanera, los 48 meses de curación natural en bodega y el hecho de que nuestro jamón ibérico no cuente ni con gluten ni con lactosa.

Las mismas cualidades nutricionales y certificativas se cumplen con la paleta, que cuenta con un punto de salinidad perfecto que hacen que cada paladar reconozca al degustarla la filosofía legendaria de Arturo Sánchez.

 

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